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miércoles, 4 de marzo de 2009

BÁILAME EL AGUA


Báilame el agua.
Úntame de amor y otras fragancias de tú jardín secreto.
Riégame de especias que dejen mí vida impregnada de tu olor.
Sácame de quicio.
Llévame a pasear atada con una correa que apriete demasiado.
Hazme sufrir.
Aviva las ascuas.
Ponme a secar como un trapo mojado.
No desates las cuerdas hasta que sea tarde.
Sírveme un vaso de agua ardiente y bendita que me queme por dentro, que no sea tuya ni mía, que sea de todos.
Líbrame de mi estigma.
Llámame tonta.
Sacrifica tu aureola.
Perdóname.
Olvida todo lo que haya podido decir hasta ahora.
No me arrastres.
No me asustes.
Vete lejos.
Pero no sueltes mi mano.
Empecemos de nuevo.
Sangra mi labio con sanguijuelas de colores.
Fuma un cigarro para mí.
Traga el humo.
Arréglalo y que no vuelva a estropearse.
Échalo fuera.
Crúzate conmigo en una autopista a cien por hora.
Sueña retorcido.
Sueña feliz, que yo me encargaré de tus enemigos.
Dame la llave de tus oídos.
Toca mis ojos abiertos.
Nota la textura del calor.
Hasta reventar.
Sé yo mismo y no te arrepentirás.
¿Por cuánto te vendes? Regálame a tus ídolos.
Yo te enviaré a los míos.
Píllate los dedos.
Los lameré hasta que no sepan a miel.
Hasta que no dejen de ser miel.
Sal, niega todo y después vuelve.
Te invito a un café.
Caliente claro.
Y sin azucar. Sin aliento.

martes, 24 de febrero de 2009

Despertando sueños


Lo he estado pensando muy bien, no sé cuanta lluvia deberá caer para poder alejarte de mí. Me haces tanto bien.
No lo olvido, la lluvia no es lamento , es transformación. Me pone en marcha. Me despierto. Estoy soñando y no quiero olvidarlo.

La música de fondo me torna nostalgiosa, y sin querer queriendo añoro momentos que aún no han ocurrido, y pienso en bailar, y sé bailar, lo disfruto y me encanta! . Estamos bailando.
Me siento libre. El ritmo invade mi cuerpo y se escapa por mí piel. Sonrío mientras mí cabeza empieza a ladearse imitando a mis hombros y mis ojos te miran dulcemente.

Y quiero un abrazo de esos que son interminables, de esos que hacen que los cuerpos se sientan fuertes y seguros.

Los latidos de nuestros corazones se dan en simultáneo y como combustibles de nuestro ser aumentan el fuego y nos invade la pasión.

Dejamos de abrazarnos, doy una vuelta y vuelvo a tus brazos. La pista es nuestra!

Y llueve adentro y afuera, me dejo empapar de las cosas simples y dejo que con algún beso me sorprendas.

Y mientras sigo soñando por la ventana nos invade un viento mágico, que se lleva la soledad, me invita a volar sin despegar los pies del piso, y el tiempo se detiene. Sigo soñando y ya nada importa, este instante es eterno. No voy a despertar.

Y qué importa mañana? Hoy te tengo a mi lado.

No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo.

Fernando Pessoa

miércoles, 22 de octubre de 2008

Estaré ahí cuando la lluvía caíga


Qué llueva a oscuras, que el cielo entero se comploté amenazante e insistente, pero que siempre sorprenda.

Golpéame bruscamente, sácame de este estado acédico y abúlico.

Cubre mi cuerpo de tu agua bendita, lava mis penas, aclara mis sentidos.

Oh lluvia!, si supieras cuan cansado tengo el corazón, que vencidas están mis pasiones, que relegado está mi presente, y que obstinado mi pasado.

Oh lluvia! El sol, la luna y la noche han sido generosos conmigo pero han avalado más de una tristeza, y ocultado más de una verdad. Ahora entenderás cuanto te he esperado.

Oh Lluvia! envuélveme de esperanza, renueva mi espíritu agobiado, líbrame de rencores, inúndame de buenas emociones.

Llueve! Llueve torrencialmente.

¿Y tú cuando vendrás?

Has tardado tanto como la lluvia.