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lunes, 10 de agosto de 2009

Donde quiera que estés



Donde quiera que estés...
Ya sea sumergido en recuerdos de tiempos mejores, allá donde la memoria se vuelve piadosa y anhela un pasado pulcro, una primavera insistente. En donde todo parece tan perfecto, como lo es aquello que jamás ha existido.
O tal vez sea en el presente sin causa, inagotable de concurridas nadas o empapado en nostalgias, con el pesar de los días, subsistiendo a cada atardecer, sumergiéndote por las noches, consumiendo un cigarro eterno, perdiéndote en el humo...
O en el futuro incierto, poco pretencioso, inalcanzable…
Sea donde sea desde aquí te imploro, te reclamo, porque mi tiempo se agota, porque mi paciencia amenaza con suicidarse, y mi mirada esta tan sola sino puede encontrar tus ojos…
Porque mis silencios extrañan los abrazos de tus palabras, porque mis labios insisten en morir en los tuyos, porque mi cuerpo se desvanece sin tu tacto…
Y sobre todo porque mi pasado no es glorioso, no soy cumbre sino abismo, y mi futuro no se anuncia entre tanta soledad.
En cambio mi presente , amor, sólo encuentra paz al pensarte, al soñarte.
Te espero allí donde los cuerpos se unen, allí donde el tiempo se detiene, donde no importa si hace frío o calor, te espero donde se reconstruyen con colores los recuerdos, donde todo es mágico y célebre, como lo simple del amor.
Será por eso que pensar a alguien se parece a salvarlo.

martes, 26 de mayo de 2009

25 de mayo


Sería ridículo decir que empecé a emocionarme cuando escuché “Salve Argentina”, tanto como decir que llevaba escarapela a conciencia y sentimiento. Tampoco entoné el himno con pasión, salvo por cierto entusiasmo nato que surge cuando llega el momento de “Coronados los laureles que supimos conseguir” y mi estirado y poco afinado “coronados de gloria VIVAAAMOS”. Mientras escuchaba las palabras alusivas pensaba en cuantos estarían al igual que yo pensando en otra cosa, si bien algunas palabras me resonaban, me preguntaba quienes estarían haciendo (mentalmente) la lista del supermercado, quienes pensaban en el almuerzo próximo, quienes trataban de buscar una solución mágica a un dinero que no se tiene, quienes sentían que estaban perdiendo su tiempo, o mejor dicho regalándolo, y quienes se animaban a soñar y planeaban algún viaje, o sin ir más lejos una hermosa tarde, y decidían hacer de este día algo especial, si en 1810 lo fue porque no iba de serlo también hoy. Resonó. Él dijo LIBERTAD y comenzó a definirla, y alentaba a su uso responsable y a su valor, y yo volvía a pensar ¿hay quienes hacen hoy en día abuso de la libertad? Y pensaba en los que me rodean y advertía algún que otro caso y pensaba en mí y cuan poco la utilizaba. He estado presa por años, purgo una condena por cometer el crimen más horrendo que un ser puede cometer, no sé ser feliz. No sé disfrutar, no sé vivir. Mi prisión es mi propio cuerpo, he intentado fugarme pero no he tenido éxito. Aplausos, había dejado de hablar. Por suerte siempre hay alguien que está atento para lanzar el primer aplauso y operar de alarma para el resto que divaga en cosas tan sustanciales como lo mío. Comenzaban las actuaciones, temía por el bodrio y el ridículo. Sí, soy una persona pesimista. Ingresaban las niñas con sus vestidos de dama antigua, y otra vez volvía a pensar en si esos vestidos eran tan extrañamente incómodos como se veían y recordé que alguna vez me había disfrazado de dama antigua y sentí pena, porque si bien la imagen de mí, con un vestido raro e incomodo se había activado, no venía con ella algún tipo de sentimiento o añoranza alguna. Sólo una imagen y nada. Pensé en Freud. Pensé en la represión, pensé en el monto de afecto, me pregunté si andaría suelto por ahí, empecé a delirar con el destino de todos mis afectos reprimidos y me asusté, me ví fría, ni siquiera puedo decir que me sentí fría. Aplausos. Había terminado la pesadilla de la dama antigua, la mazamorra, las velas, French y Beruti, y los parlamentos poco creíbles que esbozaban los niños con una falsa certeza de conocimiento de causa.
Llegaba el momento de los bailes, los atuendos me parecían dulces, bien digo cuando digo dulces, porque podía saborearlos, dejaban un rico sabor. Las muchachas con polleras y trenzas, los muchachos con bombachas y pañuelos. Clic! Libertad es una muchacha en pollera, que lindo es usar pollera, que grato el rozar de la tela en las piernas, que lindo sentir que los hombres aprecien el andar de una mujer en pollera, deberíamos usar más pollera. Bambula, raso, seda, gasa, ¡qué excitante!.
No sé si fue eso lo que me predispuso positivamente o tarde o temprano el sentimiento tendría que salir a la luz. Llegó el momento en que un joven bailará un malambo, fue sorprendente, estaba serio, creo que era para disimular los nervios, o era parte de su misteriosa presencia, se lucía, sentí alegría por su logro personal. Estaba frente a todos mostrando algo que sabía hacer y todos estaban sorprendidos. Era el centro de atención. Lo conozco, sabía lo importante que era para él. Lo admiré. Tuve la certeza de ir por el camino correcto cuando pienso que el amor no está tan lejos de la admiración. Aplausos. Aplaudí con ganas, sonreía, quería regalarle mis sonrisas, no sé si valen mucho, pero creo que al usarlas poco se han ido cotizando.
Una mujer que había visto sólo un par de veces se acercó, me abrazó y me dijo “Feliz día de La Patría”, la sentí feliz, supe que ella estaba libre.
Empezó a sonar un bolero “Cuando” y creo que ya tenía las defensas bajas, la emoción era eminente, no iba a llorar porque había demasiados factores que condicionaban mi esencia más pura, pero si podía dar rienda suelta a los tensores que a veces se apoderan de mi rostro. Qué bello danzar, que lindo ver las trenzas al viento, quería bailar, irrumpir en el medio de la pista, volver a tener 13 otra vez, elegir a un compañero y hacer algún galanteo con un pañuelo, quería dar vueltas, sonreír y encantar.
No iba a suceder, ya tengo dos veces 13, y ya casi no bailo. Pensé en vos. Pensé en que por vos usaría pollera, me haría un par de trenzas y te bailaría al compás de la música, lo haría solo a cambio de que te calces las botas, y me bailes un malambo.

Y comencé a tararear...“Cuandó, cuandó, cuando mi vida… cuando”.
M.J.L

lunes, 18 de mayo de 2009

Marío Benedetti


y aunque no siempre he entendido mis culpas y mis fracasos en cambio sé que en tus brazos el mundo tiene sentido y si beso la osadía y el misterio de tus labios no habrá dudas ni resabios te querré más todavía.


GRACIAS!

sábado, 2 de mayo de 2009

Nos vemos el día que te sea urgente amar

Imagen: The Reader

Sólo necesito un par de labios para besar...
y un cuerpo en cual descansar.

lunes, 23 de marzo de 2009

Pasional


Quiero que me beses de modo que tus labios y los míos

sean el motor de nuestras calderas corazones.

Incendiados nuestros cuerpos

Quiero que ardan en el infierno de nuestras pasiones.


Quiero que me amarres en tus brazos,

me mires fijo mientras te desnudas

Quiero que me beses de modo que el aire nos falte,

la respiración se agite y caigamos rendidos

en nuestro lecho de amor.


Quiero que demos rienda suelta a esta expedición

recorras cada sendero,

explores lo que nunca antes nadie se ha animado.

Quiero que seas un turista curioso y ansioso

Que no deja de asombrarse,

por favor nunca dejes de asombrarte.


En cambio yo, quiero ser residente

que se refugia en cada recoveco de tu cuerpo

Y hace de el su más fiel morada.


Agotados ya sin palabras

Quiero un silencio interminable.

Volver al paraíso de tus labios

y saber que sólo nos queda

la sed del alma.

M.J.L

Pd: Decicado: a tu impaciencia dormida, al fuego de tu mirada, a tus sueños resignados, a tu ambiguedad constante, y a mí espera que desespera!

miércoles, 4 de marzo de 2009

BÁILAME EL AGUA


Báilame el agua.
Úntame de amor y otras fragancias de tú jardín secreto.
Riégame de especias que dejen mí vida impregnada de tu olor.
Sácame de quicio.
Llévame a pasear atada con una correa que apriete demasiado.
Hazme sufrir.
Aviva las ascuas.
Ponme a secar como un trapo mojado.
No desates las cuerdas hasta que sea tarde.
Sírveme un vaso de agua ardiente y bendita que me queme por dentro, que no sea tuya ni mía, que sea de todos.
Líbrame de mi estigma.
Llámame tonta.
Sacrifica tu aureola.
Perdóname.
Olvida todo lo que haya podido decir hasta ahora.
No me arrastres.
No me asustes.
Vete lejos.
Pero no sueltes mi mano.
Empecemos de nuevo.
Sangra mi labio con sanguijuelas de colores.
Fuma un cigarro para mí.
Traga el humo.
Arréglalo y que no vuelva a estropearse.
Échalo fuera.
Crúzate conmigo en una autopista a cien por hora.
Sueña retorcido.
Sueña feliz, que yo me encargaré de tus enemigos.
Dame la llave de tus oídos.
Toca mis ojos abiertos.
Nota la textura del calor.
Hasta reventar.
Sé yo mismo y no te arrepentirás.
¿Por cuánto te vendes? Regálame a tus ídolos.
Yo te enviaré a los míos.
Píllate los dedos.
Los lameré hasta que no sepan a miel.
Hasta que no dejen de ser miel.
Sal, niega todo y después vuelve.
Te invito a un café.
Caliente claro.
Y sin azucar. Sin aliento.

martes, 24 de febrero de 2009

Despertando sueños


Lo he estado pensando muy bien, no sé cuanta lluvia deberá caer para poder alejarte de mí. Me haces tanto bien.
No lo olvido, la lluvia no es lamento , es transformación. Me pone en marcha. Me despierto. Estoy soñando y no quiero olvidarlo.

La música de fondo me torna nostalgiosa, y sin querer queriendo añoro momentos que aún no han ocurrido, y pienso en bailar, y sé bailar, lo disfruto y me encanta! . Estamos bailando.
Me siento libre. El ritmo invade mi cuerpo y se escapa por mí piel. Sonrío mientras mí cabeza empieza a ladearse imitando a mis hombros y mis ojos te miran dulcemente.

Y quiero un abrazo de esos que son interminables, de esos que hacen que los cuerpos se sientan fuertes y seguros.

Los latidos de nuestros corazones se dan en simultáneo y como combustibles de nuestro ser aumentan el fuego y nos invade la pasión.

Dejamos de abrazarnos, doy una vuelta y vuelvo a tus brazos. La pista es nuestra!

Y llueve adentro y afuera, me dejo empapar de las cosas simples y dejo que con algún beso me sorprendas.

Y mientras sigo soñando por la ventana nos invade un viento mágico, que se lleva la soledad, me invita a volar sin despegar los pies del piso, y el tiempo se detiene. Sigo soñando y ya nada importa, este instante es eterno. No voy a despertar.

Y qué importa mañana? Hoy te tengo a mi lado.

No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo.

Fernando Pessoa

miércoles, 4 de febrero de 2009

Fragmentos de un dialogo ficticio sobre un sentimiento verídico



Qué te puedo decir de él? Es un instante de belleza muy cruel. Esta ahí cerca y no podes tocarlo. Trasciende todas las posibilidades de la palabra. Parece casi imposible. Y sabes? Eso me gusta. Pero me duele. El nombre de un hombre me delata. Me duele una ilusión en todo el cuerpo. Borges! Sí, empecé a delirar.
Eso me hace, me hace delirar, me hace ir más allá, me invita a filosofar, a pensar, me gusta. Realmente me gusta. Pero me cansa.
El amor siempre me cuesta, y no debería ser así. Me he repetido hasta el cansancio “no voy hacer reclamos de amor donde no lo hay”, pero es más fuerte que yo.
A veces creo que tal vez haya algo, y eso o no sé que me hace seguir. Pero tal vez no haya nada y solo sigo atada a una ilusión.
Pienso mucho en él, tal vez tenga mucho tiempo libre, pero cuando no lo tengo también me gusta pensar en él. No, no estoy enamorada. No, no estoy obsesionada. Es solo que pensar en él es un lugar seguro, me da seguridad. Cuando él me devuelve con algún gesto o palabra algo suyo, algo interno, algo de su esencia, es como si flotara. Me hace querer ser mejor, hace que vea a los otros sin sentirlos tan distintos a mí, hace que sea más tolerante, y aunque nos una el horror por este mundo, cuando pienso en él creo que el mundo no es tan malo, creo que las cosas pueden salir bien, creo que mi vida puede ser mejor, y qué todo puede tener sentido. Sabías? Me hace sonreír, creo que en este último tiempo ha sido como un ejercitador de sonrisas, me ha hecho ejercitar una y otra vez sonrisas, no muchas, sino las necesarias. Como para ir recuperando la luz del rostro. Si, esa luz que vos admirabas en mi, esa luz que hace tiempo había perdido. Hace que brille, me cuesta brillar, pasé mucho tiempo apagada.
No es conciente de todo esto, es más, saberlo lo asustaría. Y no es mi idea asustarlo, solo quiero que reaccione, solo quiero verlo revivir.

martes, 27 de enero de 2009

Recordarte es un hermoso lugar



"Cada vez que nos dan clases de amnesia
como si nunca hubieran existido
los combustibles ojos del alma
o los labios de la pena huérfana
cada vez que nos dan clases de amnesia
y nos conminan a borrar la ebriedad del sufrimiento
me convenzo de que mi región
no es la farándula de otros".

Mario Benedetti.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Mi vida sin mí



Sé que te sientes tan solo que te duele, sé que no te gusta la gente, sé que tomas demasiados cafés, sé que piensas que la vida está pasando a tu lado y no sabes exactamente cómo y sé que te has obligado a no pensar en mí, porque es ridículo fantasear sobre alguien que has visto apenas un par de veces.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Melodía desencadenada

Estaba parada sobre ese puente y de repente empecé a oír esta melodía

Nunca pensé que fueses idiota
Pero nena, mírate
Tienes que aguantar en pie, llevar tu propio peso
Esas lágrimas no van a ninguna parte, nena.
Miré alrededor y estaba completamente rodeada de gente
Sin embargo o a pesar de ello nunca me había sentido tan sola.
Tienes que tener entereza,
Estás atascada en un instante y ahora no puedes escapar de él
Sentía la presencia del viento una vez más acariciar mi cuerpo y lo supe era el indicio de que aun estaba viva.
Y eres tan tonta
Por preocuparte como lo haces
Ya sé que es duro, y nunca tienes suficiente
De lo que realmente no necesitas...
Alcé la mirada en busca de algún rostro conocido y ya sabes es tan difícil ser quien realmente sos, es sólo que creí que conmigo podrías intentarlo.
Oh, cariño, mírate ahora
Estás atascada en un instante y ahora no puedes salir de él.
Nunca el silencio aventó tanto ruido, nunca me faltaron tanto las palabras, hubiera levantado una a una tus miradas muertas en el suelo. Pero ya sabes es tan difícil ser quien realmente sos, es sólo que creí que contigo podría intentarlo.
Yo estaba inconsciente, medio dormido
El agua está tibia hasta que descubres cuan profunda es...
No estaba saltando... para mí era una caída
Es una larga caída hacia la nada absoluta.
Me arranqué un minuto, tal vez más, para poder suspirar. El tiempo pierde sentido cuando estás atascada en un momento. La noche puede volverse inmensa y uno tan pequeño.
Volví a casa, después de todo...
Si la noche pasa
Y si el día no durará
Y si tu camino titubease
A lo largo de este paso de piedra
Es sólo un instante