martes, 27 de enero de 2009

Recordarte es un hermoso lugar



"Cada vez que nos dan clases de amnesia
como si nunca hubieran existido
los combustibles ojos del alma
o los labios de la pena huérfana
cada vez que nos dan clases de amnesia
y nos conminan a borrar la ebriedad del sufrimiento
me convenzo de que mi región
no es la farándula de otros".

Mario Benedetti.

martes, 6 de enero de 2009

Cuando esos que te tienen que querer, no te quieren.



Y quien me va a querer?
Cuando el silencio me abrume
Cuando me vuelva irracional
Y en un intento desmedido
Negocie mis sentimientos a
Cambio de tus ideales.
Y quien me va querer?
Cuando mi mirada se pierda en el pasado
Y mi cuerpo se congele.
Y quien me va a querer?
Así completa de pies a cabeza
A pesar de mis defectos
Y rescatando mis virtudes
Y quien me va querer?
En las noches de calor
En las tardes de otoño
En el frío amanecer.
Y quien me va a querer?
Cuando mis brazos se desplomen rendidos
mis ojos no tengan paz
Y me quedé inmóvil y vacía.
Y quien me va a querer?
Me recitará un poema
Me escribirá una canción
Y en un gesto me de alegría
me salve de ningun mal
Y Con sus besos seque mis lágrimas
con sus manos sane heridas
Y en un suspiro se lleve todo mi aire
Absorba, deguste poco a poco toda mi alma.
Y quien me va a querer?
Cuando esos que te tienen que querer, no te quieren.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Ess muss sein Vs. Carpe diem



Hablemos sobre cuestiones de elección, qué implica el acto de elegir?
Es una cosa o la otra, lo hago o no lo hago, cuando a uno se le presenta una elección elige una cosa y pierde otra. Pero qué pasa cuando elegimos no elegir, cuando preferimos no ganar con tal de no perder?.

Aunque pensándolo bien al no elegir también estoy perdiendo. No puedo elegir. Desearía tanto que me eligieses. Y si lo dejo al azar. Y si no soy yo quien elije. Y si no soy responsable de lo que sucede?

Me sumerjo nuevamente en la postergación, la espera eterna, a pura pérdida. Dejando para mañana, para pasado, para nunca, lo que debería ser ya! Ahora o ahora! Quizá no allá mañana. Retumba en mi pecho un “carpe diem”, haz que cada día valga la pena. El miedo es más fuerte.

Me pierdo en ese debería, tendría. Ess muss sein. Hace rato que no existe un “Yo quiero”, “Yo puedo”.

Me apunto otro fracaso más. Cantinero marche otro tequila. Nunca juego bien está historia de tipa buena perdedora. Y me la paso guardando un comodín para una jugada que quizá nunca exista.

Hacer hasta lo imposible para qué lo posible no suceda. Es un inmenso padecer.
Qué cobardía la mía. Si ganará tu juego flotaría por el universo, como en trance. Si perdiera no sabrías ya donde encontrarme, pues me diluiría en miles de partículas, las cuales se irían por algún hueco hacía alguna dimensión desconocida.

Ahora bien, si ganará mi juego iniciaría una carrera en la cual me quedaría suspendida en el tiempo, la vida me alcanzaría y fugazmente me pasaría por encima. No hay podio. No hay medalla. No hay nada. Sólo vivir perdiendo.

Pero cómo alguien que vive perdiendo tiene miedo a perder? Maldición quiero ser por una vez capaz de ganar y de perder!

Bienvenidos al rito, está es mi religión privada.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Elementos de vida


Frente a frente. Mírame sin pestañar. El que ríe pierde, siempre ganamos ese juego mi amor. Somos tan tristes. Inundación en mis ojos, pasado en los tuyos. El aire que suspiras. La tierra que gira. El olor de la lluvia. El fuego que llevas dentro. Mi rimel corrido. Mi faz distorsionada. Los murmullos del vecino. El insistente tic-tac de algún reloj suicida. La incomodidad de los sillones. Y el paso del tiempo, vos siempre mi niño que crece, yo siempre el estrépito letal, para mí claro.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Volver, siempre volver


Otra vez se acerca esa fecha en la que todos se ponen melaconlicos, filosóficos, altivos, pacíficos, brindan disculpas, reciben perdones, invitan al olvido, y se enfrentan al recuerdo de los que ya no están, y de los que nunca estuvieron.

Y vos? Vos nada.

No creo en Dios, pero creí. Navidad nunca fue para mí una celebración católica. Siempre la entendí como nostalgia. Anhelo del pasado, valoración del presente y esperanza de un futuro mejor. Siempre mejor, nunca el presente fue suficiente.
En cada brindis di rienda suelta a alguna ilusión, como quien arroja una botella con un mensaje al océano perdido.


Después de las doce cada minuto empieza a suicidarse uno tras otro. Los fuegos artificiales iluminan el cielo, se observa en las personas como brotan las emociones impacientes. Besos, abrazos, incontables saludos cariñosos y desmedidos. Todos marcando pactos de paz, garantías de tregua. Frase que retumba: “Hoy no, es navidad”.

Y vos? Vos nada.

Y llega la una y la noche recién empieza, y mientras todos celebran nacimiento, yo velo por cada instante muerto. Porque esta noche que explota en sentimientos me mantiene encerrada bajo estás cuatro paredes, con el corazón que se me sale del pecho y con una cabeza que maquina insistente. Y comienzo a sentirme como si estuviera al borde de un precipicio, sin nada que me ayude a no caer.

Y sé que esta noche pronto va volver, y me encontrará igual, pero hoy me encantaría soñar. Y elijo creer en Dios, y creo en mí, creo en vos, creo en nosotros dos.

Y no desesperaré en soledad, porque esa noche será mágica y el impulso de nuestras emociones nos llevará a encontrarnos en alguna calle desierta, y nos fundiremos en un inmenso abrazo, y me apoderaré de tus labios y en un suspiro te daré mi alma. Y con una sonrisa me llamaras cursi, y ya sin alma, plenamente tuya, comenzaré a sentirme como si cayera de un precipicio, del cual desearía fervientemente no terminar de caer jamás.

Y si, soy cursi. Y soñar no cuesta nada, a lo sumo un despertar.

Y otra vez llega navidad y te juro dan ganas de creer… dan ganas de creer!!.

lunes, 1 de diciembre de 2008

La más oscura flor de la ciudad


¿Quién no está loco? Mirá a tu alrededor. Todos beben, fuman, se drogan, se hieren los unos a los otros o se machacan el cerebro porque ya no lo quieren. ¿Estoy loca?
Cariño, yo soy la tuerta original del reino de los ciegos. Porque al menos admito que el mundo me vuelve loca.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Otro despertar


Fue otro despertar, ella estaba sentada justo donde comienza su cama, tal vez alguien osaría decir que como uno puede saber donde empieza o termina una cama.
Miraba al piso como buscando algo perdido, algo que quizá llevaba años habitando el suelo y que solo con la insistencia de la mirada podría comprobar que aun existía y no que ya era parte homogénea de la madera. Se calzó las ojotas, no del todo, la izquierda le daba un leve tambaleo mientras trataba de embocar el dedo gordo.
El ropero era un desastre, imposible hallar que vestir sin esbozar un gruñido de fastidio. Tomó lo primero que encontró y se lo puso. Temerosa se miró al espejo, pedía a gritos que le quedará bien, el sólo pensar que tendría que volver frustrada y desahuciada a escarbar los restos abollados de la ropa restante, le daba nauseas. No le quedaba bien, es más fue un grabe error pensar que podría quedarle bien. Pensó en largarse a llorar e irrumpir en un breve berrinche que le permitiera descargar su furia.
Pero detuvo el dar rienda suelta a su ataque de locura, no era la mejor opción, después de todo igualmente tendría que buscar que vestir y ahora no sólo ese sería el problema sino que igual tendría que salir, y el llanto descontrolado, la furia no mediatizada, le provocarían rastros en su rostro que ni la mejor marca de maquillaje podría ocultar. Creyó que lo mejor sería ir a lo fácil, fue busco entre la ropa algo que ya había lucido más d e una vez, la típica remera que era indicada para ser repetida en situaciones de emergencia. El típico pantalón seguro, que no era ni tan apretado como para acentuar el fastidio, ni tan suelto como para mostrar el desgano. Vio el espejo y prefirió seguir de largo, después de todo siempre tenía la opción de recurrir a la imaginación y crear una imagen favorable que coincidiera con algún recuerdo en el que vistió lo mismo y se sintió espléndida.
Se preparó café, del más oscuro, de esos que hacen que el blanco de la taza parezca blanco Ala. Pensó que tal vez debería inyectárselo, la idea de tomar algo tan pensado y tan temprano le mostraba una vez más lo poco feliz que era.
Se sentó frente a la PC, buscó el diario, rezaba porque alguna noticia le mostrará que el mundo era tan cruel para ella como para todos, así fue. Claro que eso duro, lo que dura una mentira en un inconciente insistente. Se sintió culpable, se sintió mala gente, pensó que su vida era tan miserable que estaba siendo injusta. Creyó que alguien podría aprovecharla mejor. Sintió ganas de ceder su vida al mejor postor, al mejor soñador.
Miró la hora, las siete y tres, tenía tan sólo siete minutos para reconstruir su apremiada cara. No sabía si era el maquillaje o tan fuerte su dolor que no entendía el porque de cada expresión. El ceño estaba más fruncido que nunca. Sus ojos solo brillaban cuando alguna lagrima regordeta insistía en aparecer. Ni mencionar las arrugas que no eran propias de la edad, y que reflejaban el paso del tiempo, las patadas del tiempo, el tiempo perdido, la nostalgia imposible de lo no vivido, el peso de lo mal vivido.
Respiró profundo, después de todo solo tenía que ir a trabajar y todo comenzaría otra vez, viajaría hasta allí, llegaría despeinada y algo transpirada, volvería a tomar un café, por la falta de tiempo pensaría otra vez en la posibilidad de inyectárselo, caminaría de prisa como para que el sonar de sus tacos le dieran seguridad, hablaría mal de alguien vulnerable, se equivocaría en algún papel importante, remarcarían su cara de cansada, criticarían su humor, pensaría en su regreso a casa y todo lo que quería hacer y seguramente no haría. Se detendría a pensar en aquel amor platónico que le roba el sueño, lo descartaría por imposible, volvería a amarlo, volvería a descartarlo, pasarían las horas se haría madrugada, y sólo la reconfortaría el saber que aún faltaban al menos cuatro horas, tal vez algunos minutos menos, para otro despertar.